Columna de nuestro presidente, José Francisco Lagos sobre la encuesta CEP en Voces La Tercera.

Hace pocos días se dio a conocer la encuesta CEP, causando gran revuelo, principalmente por sus preguntas en torno a las proyecciones presidenciales y a los distintos candidatos que surgen, tanto de gobierno como de oposición. Además de lo anterior, la encuesta recoge la opinión de las personas en distintos ámbitos, tales como las percepciones sociales y políticos.

Sabemos que el gobierno de la presidenta Bachelet está muy cuestionado por su problema de diagnóstico, su falta de conexión con la realidad de los chilenos y un déficit grave en la ejecución de las políticas públicas. Sin embargo, pocas veces dichas críticas habían tenido tanta relación con lo que la opinión pública percibe.

La encuesta refleja algunos datos que vale la pena destacar. En primer lugar, el 67% de los encuestados cree que el país está estancado, lo que resulta ser una cifra histórica en la CEP. Es realmente lamentable que los chilenos perdamos la confianza en las cosas que somos capaces de hacer como país. En ésta como en otras materias, el que no avanza, retrocede, por tanto, es especialmente preocupante que el estancamiento sea la tónica de la realidad actual. Aunque no lo percibamos, en la práctica se están frustrando miles de oportunidades cada día, debido a que el país no avanza, o lo hace en forma mediocre. 

En segundo lugar, la reforma constitucional resultó ser la última prioridad de la gente entre las que sugirió la encuesta. Esto es especialmente destacable porque el gobierno dijo que en su último año sus prioridades serían la mencionada reforma y el proyecto de aborto. Cabe mencionar también que el aborto ni siquiera fue mencionado dentro de las prioridades sociales. En consecuencia, nada hace pensar que en lo poco que le va quedando al gobierno, la Presidenta vaya a cambiar su falta de empatía y desconexión con las necesidades y problemas reales de los chilenos.

En tercer lugar, la encuesta propone ciertos temas y la gente debe calificar la gestión del gobierno en los mencionados aspectos. En todos los temas, absolutamente todos, el gobierno reprueba por lejos. Muchas veces se mencionó que el problema del rechazo a las reformas y las políticas impulsadas por el gobierno era un problema comunicacional, pero el problema no pasa por ahí y va más en la línea de ser un problema estructural de la gestión de Bachelet.

Lo anterior se ve reflejado no tan solo en la desaprobación, sino que en la desconfianza. Solo un 10% de los encuestados confía en el gobierno, mientras el 2014 era un 32%. Esto demuestra que los diversos y numerosos problemas del gobierno también se han traspasado a la actividad pública misma.

En tiempos de complejidades políticas y desconfianza, hacen falta liderazgos que entiendan la crisis e intenten de sacarnos de ella, lamentablemente ese liderazgo hoy. Seguramente deberemos esperar un próximo gobierno para enmendar rumbos y volver a impulsar el progreso de Chile.